Kurzfazit: Eine aktuelle Studie (Nolte, 2026) hat bei 17 freizeitsportlich aktiven Frauen über jeweils einen Zyklus die kontinuierliche intravaginale Kerntemperaturmessung (CBT mit OvulaRing) mit klassischen Thermometer-Messungen (oral/sublingual, Ohr, teils rektal) verglichen. Ergebnis: Kontinuierliche intravaginale CBT ist die robusteste Temperatur-Methode, um den biphasischen Temperaturanstieg nach dem Eisprung retrospektiv zu erkennen.
Las investigadoras quisieron saber, qué método de medición de temperatura (y qué momento de medición) es el más adecuado para detectar en mujeres deportistas una ovulación y el correspondiente aumento de temperatura a lo largo del ciclo. Como referencia se utilizó la temperatura central intravaginal continua (CBT mediante OvulaRing); además se emplearon tests de LH en orina (definición: ovulación = pico de LH + 1 día).
El enfoque de OvulaRing mostró el mayor aumento de temperatura de la fase folicular a la lútea (p. ej., +0,31 ± 0,18 °C), más intenso y estable que todas las alternativas con termómetro.
El nadir medio de la temperatura se situó a las 03:24 h, pero varió individualmente entre 21:50 y 07:00 h. Por ello, horarios fijos (p. ej., 06:00 h) pueden no captar el verdadero mínimo; ahí es donde la CBT continua muestra su ventaja.
En comparación con la temperatura basal intravaginal:
Esto es relevante para el diagnóstico del ciclo, porque el calentamiento al “despertar” alcanza magnitudes que de otro modo podrían interpretarse como un cambio cíclico.
Un patrón bifásico fue detectado automáticamente por el algoritmo de OvulaRing en 12/17 ciclos; en 5/17 el algoritmo no clasificó, no por fallo del sensor, sino por criterios estrictos (p. ej., fase lútea mínima, supresión de fluctuaciones de un solo día). En 4/5 de estos casos el patrón bifásico seguía siendo visible en los datos brutos (evaluables retrospectivamente).
Los autores señalan que con termómetros comerciales (según la lógica de evaluación) se pasan por alto con mucha más frecuencia los patrones bifásicos o se cometen errores de temporización; con el enfoque de Vollman se identificó correctamente solo el 50% de los ciclos bifásicos, mientras que intravaginalmente se confirmó el 100%. También la concordancia (ICC) entre los valores del termómetro y los valores de referencia intravaginales fue en general baja.
En el estudio: OvulaRing, como producto sanitario certificado, mide con una precisión reportada de ±0,1 °C, guarda valores cada 5 minutos (288/día) y genera a partir de ellos un perfil de 24 h. Esa es la ventaja clave frente a mediciones puntuales: no un valor, sino un patrón fisiológico de temperatura.
En la muestra aparecieron, entre otros, un ciclo anovulatorio y fases lúteas acortadas; la CBT intravaginal resultó lo bastante robusta como para evaluar también estos patrones atípicos.
El estudio respalda sobre todo la confirmación retrospectiva mediante el aumento bifásico de la temperatura. Para determinar un momento de ovulación “exacto” harían falta pruebas diagnósticas estándar adicionales (p. ej., ecografía/hormonas séricas), que aquí no se utilizaron.
Según el estudio, puede deberse a criterios estrictos del algoritmo; en varios casos el patrón bifásico era reconocible en los datos brutos aunque no hubiera clasificación automática.
En esta muestra: no. Los valores del termómetro mostraron mayor dispersión y menor concordancia con la referencia intravaginal; además, se pasaron por alto con más frecuencia los patrones bifásicos.
Nolte J, Pilz M, Legerlotz K, Platen P (2026). Optimizing basal body temperature measurement for cycle diagnostics: a comparison of different methods in female recreational athletes. Frontiers in Sports and Active Living.
DOI: 10.3389/fspor.2025.1732233
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